Chuck Colson


Una promesa que cumplir

La historia de la transformación de Chuck Colson y la realidad de la organización global para la que fue construida (para ayudar a transformar otras vidas), sirve como una inspiración divina. Esta es la historia y cómo se fundó la Confraternidad Carcelaria:



Hace más de 30 años, Charles W. Colson ni siquiera pensaba en ir preso y menos en reformar el sistema penal Americano. De hecho este asesor del Presidente Richard Nixon era “Incapaz de pensar humanitariamente” de acuerdo a los medios de comunicación de mediados de los 1970s.

Colson fue conocido como el “Sicario” de la Casa Blanca, un hombre temido aún por los más poderosos politicos durante los cuatro años de servicio del Presidente Nixon.

Cuando la noticia de la conversión de Colson al Cristianismo se filtró en la prensa en 1973, el Boston Globe expresó “Si el Sr. Colson puede arrepentirse de sus pecados, hay esperanza para todos.”

Colson estuvo de acuerdo con el comentario. Él admitió ser culpable de “sucios trucos” y de estar dispuesto a hacer casi todo por la causa de su Presidente y su partido. En 1974, Colson se declaró culpable de cargos relacionados con el caso Watergate.

Entró en la Prisión de Maxwell de Alabama en 1974 como un nuevo cristiano y como el primer miembro de la administración Nixon en ser encarcelado por cargos relacionados con el caso Watergate. Sirvió siete meses de una condena total de uno a tres años, antes de ser liberado.

Pero Colson realmente nunca salió de la cárcel. Atormentado por la desesperación y la desesperanza que vio tras las rejas, Colson sabía que tenía que hacer algo para ayudar a los hombres que dejó atrás. De hecho, tenía una promesa que cumplir.

La promesa del Ministerio

Un día, poco antes de salir de la cárcel, Colson estaba atendiendo sus propios asuntos en su dormitorio de la cárcel, mientras que algunos reclusos jugaban a las cartas. De repente, uno de los jugadores, un prisionero de seis pies pulgadas de alto llamado Archie, gritó: "Oye, Colson. Vas a salir de aquí pronto. ¿Qué vas a hacer por nosotros?"

De repente, toda la sala quedó en silencio. Todos los oídos se esforzaban por escuchar la respuesta. "Voy a ayudar de alguna manera,” respondió Colson. "Nunca los olvidaré muchachos ni a este apestoso lugar."

“¡Bull!" gritó Archie, mientras cerraba de golpe la baraja sobre la mesa. "Todos dicen eso. He visto peces gordos como usted que van y vienen. Todos dicen las mismas cosas mientras están en el interior. Luego de salir nos olvidan rápidamente. No hay nadie se preocupe por nosotros. ¡Nadie!”

Pero hoy en día, casi 35 años después, miles y miles de voluntarios cristianos de iglesias en 113 países alrededor del mundo se preocupan lo suficiente para visitar la prisión, ayudar a los presos, ayudar a sus familias, y compartir las Buenas Nuevas de Cristo con ellos.

Eso es porque en el año 1976, Colson fundó la Confraternidad Carcelaria, que, junto con las iglesias de todas las confesiones y denominaciones, se ha convertido en la más extensa confraternidad para ayudar los prisioneros, ex prisioneros y sus familias, quienes junto con el ministerio llevan a cabo su ayuda en 113 países de todo el mundo.

Hoy en día la Confraternidad Carcelaria tiene muchas maneras para que los cristianos se unan en el ministerio que está no sólo la transformando a los presos y sus familias, sino también transformando el sistema de justicia penal, a nuestras comunidades, y la cultura en sí misma: Desde estudios bíblicos en la prisión y la tutoría para ayudar a los presos y a los hijos de los presos a comprender cuánto Dios los ama, hasta abogar por reformas de la justicia basados en una cosmovisión bíblica.

A pesar de su obra crítica de la cultura, el corazón de Colson está siempre con el prisionero. Él nunca ha olvidado claramente la promesa que hizo a sus compañeros de prisión durante su breve estancia en la misma: Que él "nunca se olvidaria" a quienes están detrás de las rejas.

Recurso de imagen:
Derechos de autor
Chuck Nacke
Time Life Pictures


Transformación Personal Radical

A pesar de que Colson es uno de los más solicitados oradores de la comunidad cristiana, se ha negado resueltamente a recibir pago por su oratoria. Tal vez anticipándose a las críticas de cualquier aspecto de auto-enriquecimiento siendo que es una ex figura de Watergate, Colson dona todos las regalías de sus charlas y honorarios, así como las del libro de la Confraternidad Carcelaria, y a pesar de que ha construido una organización de caridad que recauda de $50 millones al año, acepta el salario de un ejecutivo del ministerio de media gama.

En reconocimiento a su trabajo, Colson recibió el prestigioso Premio Templeton para el Progreso de la Religión en 1993, donando el premio de $1millón a la Confraternidad Carcelaria. Y en 2008, Colson fue honrado por el Presidente Bush con la Medalla Presidencial de los ciudadanos por sus años de trabajo con los presos y sus familias, que Colson aceptó en nombre de los voluntarios y el personal de la Confraternidad Carcelaria. Otros premios que Colson ha recibido incluyen el Premio Humanitario, Dominos Pizza Corporación (1991), el Premio Otros, El Ejército de Salvación (1990), varios doctorados honorarios de varias universidades (1982-2000), y el premio al Joven Hombre Sobresaliente de Boston, concedido por la Cámara de Comercio (1960).